Y sigo

Seguimos sin romper el hielo cuando más hiela. Ni si quiera damos los pasos, porque ya no hay pasos que dar dentro de una pantalla. Seguimos obligándonos a comer por inercia y alistamiento a la dieta del año, sin tener en cuenta el habla de nuestro cuerpo. Seguimos cantando bajo la luna llena en vez de gritar nuestros miedos. Seguimos velando por aquellos que pasaron en vez de responsabilizarnos de nuestra propia vida.

Seguimos amando en vano, por que toca y no porque de repente. Amando de mentira, de regalo como si el amor fuera cierto e inamovible. Amamos desesperadamente aquello que anhelamos y que nunca tendremos el coraje de obtener por falta de merecimiento. Amamos por educación y dando las gracias por los pedazos que nos sobran.

***

Sigues corriendo sin pararte a mirar por donde pisas, no por miedo a caer si no por el mero placer de saber por donde vas. Sigues cayéndote, y no te alabes por eso, porque sigues cayéndote gratuitamente ni siquiera reclamando la lección que ofrecen. Sigues quejándote y de lo que más me quejo es que sigues jactándote de tu pasividad como si contigo no fuera tu queja, como si tu acción fuera esa.

Sigues vistiéndote de morado porque te lo dicen, de rojo porque te resalta y de azul porque le gusta. Sigues rompiéndote a martillazos cada vez que te miras al espejo y esperas que no te duela mucho cuando el médicote receta tu medicamento. Adicta me tienes cuando lloras sin querer y no porque queriendo sino porque sigues sin indagar en tus pestañas.

***

Sigo abriéndome a lo desconocido tapándome a los ojos para no pensar. Cerrando los oídos para no tener que tocar aquello que me duele cuando hablas, cuando subes el tono permitido por mi ego de tu voz.

Baila querida, baila. Baila con las manos en tus hombros si así lo deseas. Por que seguirás encontrándote con sigues quejándote y no haces nada, sigues envidiando y no cambias, sigues cayendo y no aprendes, sigues llorando y aprovechas, sigues enfadándote y lo has convertido en tu falta de rutina diaria, que suele banalmente llenarse de tus lágrimas cuando te paras, y me pides ayuda.

– Y verás, yo te diré.

 

 

Dibujo de: Henn Kim (@cultura inquieta)

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